Covid-19 ha puesto de manifiesto que el lugar donde vivimos, aprendemos, trabajamos y practicamos nuestro culto influye en el impacto de la pandemia en una comunidad. Los habitantes de zonas urbanas, las personas de color y los afectados por disparidades sufrieron una prevalencia de la enfermedad y una mortalidad mucho mayores que otras poblaciones. Según la Comisión para construir una América más sana de la Fundación Robert Wood Johnson, nuestro código postal influye en nuestra salud y nuestro bienestar futuro más que nuestra genética. Numerosas investigaciones sugieren que los factores sociales determinantes de la salud (SDOH) pueden contribuir hasta en un 50-60% a los costes sanitarios de una persona. Sin embargo, el uso de la tecnología para colmar esta brecha se ha desplegado de forma limitada y la satisfacción de estas necesidades, una vez evaluadas, suele ejecutarse de forma deficiente. Este breve artículo de Xplorex IT, escrito por Joseph Conte, PhD, Director Ejecutivo, Anyi Chen PhD, Directora de Información, Ashley Restaino, MPH, Directora Gerente de Iniciativas Estratégicas y Operaciones, trata de cómo puede aprovecharse la tecnología para implicar a los clientes desatendidos en la atención de sus necesidades sociales durante la pandemia.